Antes de comenzar el primer capítulo, quiero contarte una historia ilusionante que escribí hace unos años y que me apetecía incorporar a este libro como introducción porque encaja a la perfección con la esencia de crear cosas imposibles. El poder mágico de los cuentos nos invita a la reflexión y a explorar en nuestro yo interior. La fantasía es una de las mejores herramientas para inspirarnos, crear e ilusionarnos para seguir avanzando en nuestra vida.
Jim Steinmeyer es uno de los creativos más importantes del mundo relacionados con el ilusionismo. Ha creado casi todas las ilusiones impactantes que hacen sobre un escenario los mejores magos del Mundo. Ha trabajado para los especiales de magia de televisión más prestigiosos con Doug Henning o David Coppefield entre otros. También ha trabajado como creativo para Disney y musicales de éxito como La Bella y la Bestia o Mary Poppins. Ha sido el que diseñó la ilusión que hizo mundialmente conocido a David Copperfield haciendo desaparecer la Estatua de la Libertad. Es un gran teórico e historiador del arte de la magia. Entre los libros que ha escrito mi preferido es Hiding the Elephant en el que narra la evolución del oficio de los ilusionista a través de la fabricación e invención de aparatos para crear las diferentes ilusiones en las que se utilizan espejos y sus patentes expuestas por orden cronológico de registro. Al leer este fantástico libro se me ocurrió la idea de escribir un cuento sobre Houdini, uno de mis grandes ídolos, y un elefante mágico; inspirado en uno de los artilugios secretos que utilizó Harry Houdini para hacer desaparecer un elefante en Nueva York, descrito por Steinmeyer en su libro.
Harry Houdini y el elefante mágico Nabuk, es una historia, una fábula sobre el éxito, el talento, la creatividad y la amistad. Un ejemplo de que el auténtico éxito consiste en superarnos a nosotros mismos cada día sin esperar que aparezca la fórmula mágica desde fuera. La auténtica fórmula para ser creativos y hacer algo extraordinario consiste en sacar lo mejor de nosotros, de nuestros talentos ocultos y del esfuerzo constante por ser la mejor versión de nosotros mismos de camino a la excelencia. Espero que dejes volar tu imaginación y que te inspire en el futuro para hacer posible lo imposible. Bienvenido al mundo mágico de las ilusiones.
HARRY HOUDINI Y EL ELEFANTE MÁGICO NABUK
Dice la leyenda que los elefantes antes de morir hacen un largo viaje a un cementerio secreto para reunirse con sus antepasados y seres queridos. Cuentan que aunque no sepan el camino son capaces de llegar por su propia intuición. Estos santuarios secretos están repletos de esqueletos y colmillos de marfil de elefante. A principios del siglo XX algunos cazadores furtivos soñaban con encontrar uno de estos lugares para quedarse con todo el marfil y hacer una gran fortuna.
Por si no lo sabes, hay dos tipos de elefantes: los africanos que tienen las orejas y la cabeza muy grandes, unos colmillos enormes y una trompa con dos orificios; y los asiáticos que son más pequeños. Además, tienen en la frente una pequeña hendidura que los caracteriza y su trompa, a diferencia de los africanos, sólo tiene un agujero.
A los elefantes también les llaman paquidermos que quieres decir algo así como que tienen la piel gruesa. Pero hay una raza de paquidermos desconocida para la mayoría de los humanos que desciende de los asiáticos y que tiene poderes mágicos. Son los elefantes mágicos de Nabur. Una estirpe en período de extinción que se encuentran en un lugar de la India llamado Kelara. El cementerio de estos elefantes está situado sobre las nubes de la montaña más alta de Kelara en el mundo mágico de Nabur. En este lugar los valiosos colmillos de marfil están a salvo de la codicia de los humanos. Ésta es la historia del elefante mágico Nabuk y el legendario escapista y mago Harry Houdini.
Harry Houdini era un mago y escapista extraordinario. A principios del siglo XX se hizo famoso en el mundo entero por escapar de las ataduras de una camisa de fuerza colgado a treinta metros de altura en el centro de Nueva York mientras cientos de curiosos, asombrados, lo contemplaban desde abajo.
También se fugaba de unas esposas en el interior de una urna de cristal llena de agua, boca abajo, dejando boquiabiertos a los espectadores de los teatros de todo el mundo. Houdini era capaz de aguantar mucho tiempo bajo el agua gracias a su formidable forma física.
En 1910 consiguió escapar de un cajón de madera después de ser arrojado al fondo del río Hudson de Nueva York. Como Houdini aguantaba mucho tiempo la respiración consiguió quitarse las cadenas y abrió el cajón gracias a una palanca que tenía escondida en un compartimento secreto.
Aunque era famoso en todo el mundo, Houdini quería hacer algo único y espectacular. Algo que la gente recordase para siempre. Así que decidió viajar por todo el globo terráqueo a la búsqueda de inspiración para crear su número extraordinario.
Viajó por los cinco continentes y tras cinco años de búsqueda sucedió algo increíble. Fue invitado por el Marajá de Kelara, en India, a su palacio para que hiciese su famoso número de escapismo en el interior de una lechera. Houdini acudió al majestuoso palacio y consiguió escapar; dejando atónitos a todos los presentes.
-¡Increíble! ¡Fantástico! ¡Maravillosos! Nadie me ha sorprendido tanto en mi vida. -dijo el Marajá, eufórico- Así que le voy a recompensar con un regalo único: un elefante mágico
-¿Un elefante mágico? No conozco ninguno -comentó Houdini algo desconcertado.
-Sólo existen en kelara y están en período de extinción. Pero quiero que se quede con uno para que haga realidad su sueño. Se llama Nabuk -dice el Marajá después de acariciar al paquidermo.
-Pero... ¿qué hace este elefante que no hagan los demás? -preguntó Houdini.
-Si le frotas a Nabuk el colmillo derecho tres veces se hace invisible -expuso el Marajá con una voz muy baja para que nadie más escuchase sus palabras.
-Eso es imposible! Yo conozco todos los trucos del mundo y ningún objeto, ni siquiera un animal, puede hacerse invisible sin un mecanismo secreto -comentó Houdini algo confuso.
-Usted conoce trucos pero esto es magia auténtica. En India suceden muchos fenómenos inexplicables y desconocidos para los hombres occidentales -le dijo el Marajá en tono bajo y misterioso.
-Pero... ¿cómo puede hacerse invisible un elefante? -preguntó Houdini impaciente.
-No hay truco ni engaño; simplemente sucede. Pero nunca cuente a nadie que Nabuk tiene poderes mágicos. Ya sabe como somos los humanos. No tardarían mucho en secuestrar a su elefante y hacerle todo tipo de pruebas científicas. Por favor, nunca desvele este secreto. Para nosotros, los elefantes, son seres sagrados. Una cosa más, no puede abusar de sus poderes. No sería bueno para Nabuk. No lo haga invisible más de 7 veces. No lo olvide -dijo el Marajá muy serio.
-No se preocupe, no lo olvidaré. Además los magos somos grandes expertos en guardar secretos. ¡Vamos, Nabuk! ¡Haremos grandes cosas juntos, amigo! -dijo Houdini con gran entusiasmo e ilusión.
Tras una larga travesía en barco desde India, cruzando el Océano Indico y el Atlántico, Houdini regresó a Nueva York con su elefante Nabuk decidido a diseñar el número más extraordinario jamás visto hasta la fecha.
Cuando llegó a Manhattan se puso manos a la obra y comenzó a experimentar con el elefante mágico Nabuk en su estudio de trabajo día y noche sin descanso. Houdini colocó sobre el lomo del elefante un piano de cola para crear la ilusión de que lo hacía flotar en el aire. Pero por mucho que el elefante se agachaba no conseguía posar las patas del piano sobre el escenario. Para Nabuk era muy incómodo y pesado. Así que Houdini pensó que no era bueno para él y decidió probar otra cosa.
Ideó la manera de andar de forma milagrosa sobre las aguas metiendo al elefante en una gran urna llena de agua. Nabuk respiraría a través de su trompa y Houdini se puso de pie sobre su lomo. Pero su piel mojada era tan resbaladiza que se cayó al agua. Nabuk estaba muy incómodo dentro de la urna y Houdini desechó la idea.
Houdini se tumbó sobre la trompa del elefante para crear la ilusión de que volaba sobre el escenario pero... Nabuk se movía muy despacio y las tablas chirriaban de forma sospechosa, debido al gran peso del paquidermo. Finalmente, se cayó y probó otra cosa.
Haciendo que tenía poderes mentales, Harry, colocó una gran caja de madera sobre el escenario y tras unos pases mágicos con sus manos el elefantes se sentó sobre la caja partiéndola en mil pedazos creando la ilusión de que había sido con su mente. Pero Nabuk se lastimó con las astillas de la madera y Harry vio que no era bueno para Nabuk, así que y lo descartó.
Pero en todos estos números Nabuk tenía que ser invisible todo el tiempo para no ser visto por el público y sería muy complicado viajar con un elefante invisible día y noche ya que ocupa demasiado y pesaba tres mil kilos. La mejor opción sería simplemente hacerlo desaparecer sobre el escenario; así podría llevarlo en su vagón sin tener que ocultarlo en sus viajes antes de cada actuación.
Al acariciar su colmillo derecho tres veces el elefante se hacía invisible instantáneamente. Houdini creía que era tan espectacular ver como se hacía invisible tan rápidamente que el público pensaría que lo que estaban viendo era una proyección. Así que para darle más tensión y emoción cubrió al elefante con una gran sábana y, tras unos segundos, tiró de ella y el elefante había desaparecido. Houdini estaba contento porque Nabuk estaba muy cómodo haciendo aquella ilusión y no se lastimaba. Houdini estaba tan entusiasmado con el resultado que decidió anunciar en la prensa que el día X de 1918 haría desaparecer un gran elefante en directo en el Hippodromo Theatre de New York.
-¡Houdini! ¡Houdini! -dijo una voz profunda en algún lugar del estudio donde estaba trabajando.
-¿Quién me llama? ¿Quién anda ahí? -dijo Harry Houdini algo nervioso y alterado.
-Soy yo, Nabuk -dijo el elefante.
-Pero... tú, tú no puedes hablar ¡eres un elefante! -dijo Houdini sorprendido. Bueno... eso pensaba hasta ahora pero... siendo mágico no es una idea tan absurda.
-Estabas tan entusiasmado con querer triunfar con tu número que no he sido capaz de recordarte la advertencia que te hizo el Marajá de que no puedo hacerme invisible más de siete veces -dijo Nabuk algo preocupado.
-¡Es cierto! ¡Perdóname! Pero... ¿Por qué, no? ¿Qué te lo impide? -preguntó Houdini,
Los elefantes somos felices sabiendo que un poco antes de morir regresaremos al lugar donde están nuestros seres queridos en nuestro cementerio de elefantes en el mundo mágico de Nabur sobre las nubes del monte más alto de Kerala en India - contestó Nabuk.
-¿Cómo vais hasta ese lugar? Se supone que los elefantes no pueden volar. Y es la única forma que se me ocurre para llegar hasta las nubes -comentó Houdini algo irónico.
-Parece mentira que siendo mago como eres no seas capaz de imaginar que siendo elefantes mágicos podamos volar -dijo Nabuk algo molesto,
-Pero... ¿qué pinta en todo esto tu poder de invisibilidad? -preguntó Houdini.
-Para llegar hasta ese lugar tenemos que volar durante muchos días y la única manera de no ser descubiertos por el hombre es haciéndonos invisibles.
-¿Por qué no puedes hacerte invisible más de siete veces? Sigo sin entender.
-Cada vez que nos hacemos invisibles nuestro cuerpo sufre un gran desgaste y si lo hacemos más de siete veces nuestro corazón se pararía y moriríamos sin poder emprender nuestro último viaje. Esa sería la peor y más triste de las muertes para un elefante de Nabur. Por eso debemos dejar, al menos, la última vez para emprender el camino.
Houdini se apeno mucho por ello. No quería que el elefante se convirtiera en un elefante normal y renunciase a morir el día de mañana sin reencontrarse con sus seres queridos. Pero Harry ya había anunciado a la prensa que iba a hacer desaparecer un elefante el día x. Estaba desesperado, su carrera pendía de un hilo y si no encontraba una solución su prestigio y fama se hundirían para siempre. Pero bajo ningún concepto iba a sacrificar la felicidad de su amigo Nabuk. Le había cogido un gran cariño. Así que pensó que si había inventado trucos increíbles como el que atravesaba un muro de ladrillos con su cuerpo; tendría que ser capaz de inventar una ilusión para hacer desaparecer un elefante.
Durante semanas Houdini se encerró en su estudio de Nueva York para diseñar la nueva ilusión. Todo estaba lleno de planos, dibujos, bocetos. Quedaban sólo seis días y lo único que había conseguido hacer fue llenar su estudio de papeles por todas partes. Pero dos noches antes de la presentación en el Teatro descubrió la manera perfecta para hacer desaparecer a Nabuk sin tener que utilizar su poder de invisibilidad.
Llamó inmediatamente a su ingeniero para que construyera una gran caja de madera para meter dentro a Nabuk. También le encargó que fabricase un gran espejo para colocarlo en el interior del cajón tal y como había dibujado en el plano.
-Qué quieres hacer con esto? - dijo el ingeniero.
-Voy a hacer desaparecer un elefante -contestó Houdini con gran entusiasmo.
-Pero... ¿cómo? -preguntó el ingeniero.
-Con este nuevo sistema de invisibilidad -dijo Harry señalando un gran plano.
Gracias al ingenioso diseño del gran cajón podía ocultar al elefante Nabuk sin ser visto creando la ilusión de que en el interior no había nada. Era increíble pero la colocación de un gran espejo con un ángulo de 30o en su interior hacía que el espectador pudiera ver el fondo del escenario y el interior con toda la transparencia del mundo. Se pusieron manos a la obra y en un día consiguieron terminar el proyecto. Hicieron una prueba y funcionó a la perfección.
Estaba todo preparado para el gran día. El día en el que Harry Houdini haría desaparecer un elefante en el Hipodromo Theatre de Nueva York ante cinco mil personas. A las nueve de la noche del día x de 1908 el Hipodromo Theatre de Nueva York había colgado el cartel de no hay entradas. Cinco mil personas estaban impacientes y expectantes por ver en directo lo que durante días se anunciaba a bombo y platillo en todos los periódicos y radios del país. El famoso escapista Harrry Houdini iba a hacer desaparecer en directo ante miles de personas un elefante de tres toneladas.
Las luces del patio de butacas se apagaron y una voz muy potente anunciaba el acontecimiento: ¡Señoras y señores, hoy es un día histórico y único! ¡El mago más grande de todos los tiempos va a hacer desaparecer ante sus incrédulos y expectantes ojos un elefante! ¡Recibamos con un fuerte aplauso al Rey del escapismo, al inimitable... Mr. Harry Houdini!
Harry salió a escena acompañado de su amigo el elefante Nabuk. Tal y como lo había ensayado en su estudio. Houdini mostró al público un cajón de madera vacío. Introdujo a Nabuk en él y cerró las puertas delanteras y traseras y tras dar varias vueltas a la caja Houdini abrió las puertas de nuevo. Para sorpresa del público ¡Nabuk había desaparecido! Los espectadores podrían ver a la perfección el fondo del escenario a través de la caja. Houdini se aseguró de que Nabuk estaba cómodo en el interior del compartimiento secreto. La ilusión del espejo era perfecta
¿Estás bien? -pregunto Houdini por detrás disimuladamente a Nabuk para que los espectadores no se dieran cuenta.
-Tranquilo, Harry, todo va bien - respondió Nabuk.
El impacto fue tan espectacular que las cinco mil personas se pusieron de pie para aplaudir como nunca antes se había hecho a un artista en Estados Unidos,
Su éxito fue tal que recorrió con su amigo Nabuk el mundo entero haciendo la famosa ilusión de la desaparición del elefante. Y lo más importante es que gracias a su creatividad, ingenio y esfuerzo no tuvo que utilizar los poderes de invisibilidad de Nabuk en ningún momento.
Pero cuando llegaron a Londres en su presentación oficial en el continente Europeo sucedió algo inesperado. Houdini presentaba a las nueve de la noche la famosa ilusión de la desaparición del elefante. Al descargar el gran cajón el mecanismo secreto se desenganchó y cayó bruscamente rompiéndose en mil pedazos el espejo que había en el interior y que hacía posible la ilusión de la desaparición de Nabuk.
Houdini estaba desesperado. ¿Cómo iba a conseguir fabricar un espejo tan grande en una tarde? ¡Era materialmente imposible!
Nabuk se sentía cansado y se dirigió a Houdini.
Houdini, no te lo he querido decir antes porque no sabía como hacerlo pero creo que ha llegado el momento. Me siento agotado, y creo que ha llegando mi hora -dijo Nabuk con tristeza.
Nunca pensé que fuera a llegar este momento. Pero debes partir al cementerio mágico de Nabur para reencontrarte con los tuyos. Es tu destino.
-Gracias a ti y tu generosidad podré utilizar mis poderes para emprender un largo viaje hasta el mundo mágico de Nabur; pero antes de irme me gustaría recompensarte por tu amistad y generosidad.
¿Pero cómo? -preguntó Houdini.
-Quiero que anuncies que esta noche vas a realizar el número de magia más espectacular nunca antes visto. - dijo Nabuk.
Houdini convocó a la prensa de Londres delante del Big-Ben aquella misma noche para que pudieran presenciar el número de magia más espectacular jamás visto.
Escoltado por la policía de Scottland Yard, Houdini se presentó delante del Big Ben de Londres con su amigo Nabuk reflejados por cientos de flashes de las cámaras de los reporteros.
-Un elefante es lento, pensado y difícil de esconder. Lo que voy a realizar a continuación solo lo vais a ver una vez -dijo Houdini con un tono muy misterioso y algo nervioso-.
-Los que hoy tienen la suerte de ver esta ilusión en directo podrán contársela a sus hijos y nietos pero nunca más volveré a repetirla en directo. Hay cosas que solo se pueden hacer una vez en la vida y este número será una de ellas.-dijo Houdini de forma solemne. Houdini miro a Nabuk con pena. Sabía que no volvería a ver a su amigo pero era su destino y estaba muy feliz por ello.
Ante miles de personas que se agolpaban para ver el esperado acontecimiento, Houdini, acarició el colmillo del elefante dos veces. Se resistía a perder para siempre a su gran amigo Nabuk pero había llegado el momento. Volvió a deslizar su mano por el colmillo por última vez y Nabuk no se hizo invisible. Había guardado una sorpresa para su amigo Houdini.
-Tu querías convertirte en una auténtica leyenda de la magia y quería decirte que quiero recompensarte por todos estos años de cariño y amistad que me has dado. Adiós, Harry -dijo Nabuk con tristeza.
-Adiós Nabuk -dijo Harry con lágrimas en los ojos.
Para sorpresa de las miles de personas que estaban a la orilla del río Támesis, incluido el propio Houdini, el elefante mágico Nabuk comenzó a separarse del suelo lentamente ascendiendo hacia el cielo un metro, dos, tres... y cuando estaba por encima del gran reloj del Big-Ben de Londres desapareció en el aire de repente. ¡FUUUN!
Se produjo un gran silencio, un silencio que duró unos treinta segundos e inmediatamente después las miles de personas que presenciaron aquel momento comenzaron a aplaudir entusiasmadas. Un entusiasmos que hizo que las miles de personas corearan a la vez el nombre de Houdini una y otra vez: Houdini! Houdini! Houdini!
Tras varios días de viaje volando sin descanso sobre varios continentes, el elefante Nabuk consiguió llegar al cementerio de sus antepasados sobre las nubes del monte más alto del mundo mágico de Nabur en India; donde descansó para siempre en paz y armonía.
Por otro lado, Harry Houdini había conseguido su sueño de hacer el número más extraordinario de magia jamás realizado y estaba feliz por haberlo conseguido gracias a la generosidad de su amigo Nabuk sin el cual esta historia jamás habría sido posible.